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jueves, agosto 18, 2022

Volvieron las llamas de San Juan de Maschwitz

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PARQUE PAPA FRANCISCO – Este sábado volvieron a cobrar vida las llamas de la Fogata de San Juan de Maschwitz. El encuentro tuvo una importante concurrencia de familias y público en general que se reunieron alrededor del fuego para celebrar nuevamente, tras estar suspendida por la pandemia, la ceremonia.

“La Fogata de San Juan es una celebración de luz y de fuego, su esencia es hacernos conscientes de que somos parte de la naturaleza y desde esta sensibilidad agradecer la luz y el calor del cual nos servimos para vivir”, dicen sus organizadores.

“A partir de este fuerte sentido espiritual de conexión con el universo, nos proponemos recrear la dimensión ritual y encender una Fogata y reunirse en familia y con amigos alrededor del fuego”.

“Quemar el Muñeco vehiculiza el deseo y la petición de deshacerse de lo viejo para dar paso a lo nuevo”.

“Con nuestra ofrenda de fuego y arte, a través de una puesta poética y simbólica, aludimos a la necesidad de contribuir a un mejor mundo, al desarrollo de valores sociales y culturales que nos unan e integren como una sociedad que se respeta y potencia a sí misma”.

“La Fogata de San Juan de Maschwitz a lo largo de estos once años se ha constituido en una manifestación tradicional de nuestra comunidad. Tras este proyecto de Arte Público esta Arde Juan que reúne artistas y vecinos que aúnan su esfuerzo y ofrecen su trabajo a este acontecimiento cultural que cada año se renueva en su alcance y aspiraciones, brindando a la sociedad una manera propia de hacer y pensar la cultura contemporánea”.

“La intención de este año es: Resonar con el Espíritu de la Tierra. Significa, reconocernos y entender que somos parte de la Naturaleza. Ser conscientes de la enorme posibilidad que tenemos, en cada acción personal y colectiva, de cuidar y sanar el maravilloso planeta que habitamos”.

“Qué hermosa posibilidad entonces de arrojar al fuego transmutador de la Fogata, el dolor de lo vivido; desescamar todo aquello que hay que dejar ir. Soltar para abrir el corazón a todo lo nuevo y hermoso que pueda brindar lo que vendrá”, afirmaron.

Un poco de historia

La costumbre de encender fogatas a fines del mes de junio se remonta, según los estudiosos, a la prehistoria. Los grupos humanos del Neolítico celebraban ese ritual en el solsticio de verano (del hemisferio norte), hecho astronómico que marca el momento en que los días comienzan a acortarse. Rito mágico cuyo propósito era que retornase el calor vivificante y germinante del sol, perduró durante la difusión del cristianismo mimetizándose con festividades sacras como el nacimiento de San Juan Bautista (24 de junio) y el martirio de San Pedro y San Pablo (29 de junio).

Las diferentes corrientes inmigratorias que poblaron América trajeron consigo sus tradiciones culturales reproduciendo, en sus nuevos hogares, las festividades del solar originario y en todos los barrios florecieron las llamadas “fogaratas”.

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