ALERTA – El norte del océano Pacífico vivió momentos de pánico tras un sismo de magnitud 8,8 que sacudió la península rusa de Kamchatka y provocó alertas de tsunami en Japón, Filipinas e Indonesia. Miles de personas fueron evacuadas preventivamente en cuestión de minutos gracias al sistema de detección temprana que se activó de manera coordinada entre varios países.
El terremoto, ocurrido a más de 30 kilómetros de profundidad, se sintió con fuerza en Vladivostok, Tokio y algunas islas del Pacífico norte. En Japón, las sirenas comenzaron a sonar apenas 90 segundos después del movimiento, lo que permitió desalojar zonas costeras antes de la llegada de las primeras olas. Aunque se registraron daños materiales, no hubo víctimas fatales.
La Organización Meteorológica Mundial destacó el rol clave de los mecanismos de cooperación regional, que fueron implementados tras el devastador tsunami de 2011. Rusia desplegó helicópteros para evaluar daños en Kamchatka, mientras que en Filipinas se reportaron cortes de energía y derrumbes menores.
El sismo reabrió el debate sobre la preparación de los países frente a catástrofes naturales y la importancia de invertir en infraestructura resiliente. “La coordinación internacional fue decisiva para evitar una tragedia”, señaló la ONU. Especialistas advierten que la zona del Pacífico sigue siendo el cinturón sísmico más activo del planeta, con más de 70 terremotos importantes al año. Aun así, el evento dejó una sensación de alivio: el mundo vio que, esta vez, la prevención funcionó.
