SEMANA DEL GROOMING – Esta semana en Argentina se conmemora la Semana de la Lucha contra el Grooming, en el marco del Día Nacional de la Lucha contra el Grooming, que se celebra cada 13 de noviembre. La fecha busca visibilizar un delito que crece en silencio y que afecta a miles de chicos y chicas en todo el país: el acoso y la manipulación de menores a través de internet.
Aunque no es una semana oficial a nivel nacional, distintas provincias, municipios y organizaciones impulsan campañas de concientización, charlas, talleres y actividades educativas para padres, docentes y adolescentes. El objetivo es simple, pero urgente: educar, prevenir y detectar a tiempo el ciberacoso.
Qué es el grooming
El grooming es el accionar de un adulto que se contacta con un niño, niña o adolescente por medios digitales (redes sociales, chats, juegos en línea, correos, etc.) haciéndose pasar por alguien de su edad, con el fin de ganarse su confianza y obtener favores sexuales o material íntimo.
En muchos casos, el acosador manipula a la víctima, la amenaza (“si no hacés esto, voy a publicar tus fotos”) o la presiona emocionalmente para mantener el control. Este proceso puede durar semanas o meses y, en los casos más graves, derivar en abuso sexual o trata de personas.
Una lucha con nombre propio
El 13 de noviembre de 2013, el Congreso sancionó la Ley 26.904, que incorporó al Código Penal la figura del grooming. Desde entonces, contactar a un menor con fines sexuales es un delito, penado con entre seis meses y cuatro años de prisión.
Cinco años después, en 2018, se promulgó la Ley 27.458, que estableció oficialmente el “Día Nacional de la Lucha contra el Grooming”. Y en 2020 se creó la Ley 27.590, conocida como Ley Mica Ortega, en homenaje a la adolescente bahiense de 12 años que fue asesinada tras ser engañada por un hombre en Facebook.
El caso de Micaela marcó un antes y un después en la legislación argentina: su historia visibilizó la necesidad de un Programa Nacional de Prevención y Concientización para enfrentar el grooming desde la educación, la tecnología y la justicia.
Cómo detectar las señales
La mayoría de los casos se descubren cuando un adulto cercano nota un cambio en el comportamiento del chico o la chica. Algunas señales de alerta pueden ser:
Cambios bruscos en el uso de dispositivos (exceso o rechazo repentino).
Reacciones emocionales intensas frente a lo que ve en la pantalla.
Intentos de ocultar el celular o la computadora cuando alguien se acerca.
Aislamiento social o pérdida de interés en actividades cotidianas.
Tristeza, enojo o ansiedad sin explicación aparente.
Los especialistas recomiendan mantener el diálogo constante, generar confianza y evitar los juicios o los castigos ante cualquier sospecha. “La comunicación es la principal herramienta de prevención”, insisten desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Qué hacer ante un caso de grooming
Si se confirma o sospecha un caso, los pasos básicos son claros:
Escuchar y contener al menor, sin culparlo ni interrogarlo.
Guardar todas las pruebas digitales (chats, fotos, capturas, videos).
No borrar el contenido ni denunciar al acosador en la red social, para que la justicia pueda rastrear su cuenta.
Cambiar las contraseñas de las redes sociales y revisar que el dispositivo no tenga programas espía.
Denunciar en la fiscalía más cercana, en una comisaría o a través de las líneas oficiales.
En la provincia de Buenos Aires, se puede pedir asesoramiento llamando al 102 (atención gratuita las 24 horas) o al 0800-666-4403 del Centro de Protección de los Derechos de la Víctima.
Prevenir también es educar
Hablar con los chicos sobre el uso responsable de internet, no compartir información personal, evitar aceptar solicitudes de desconocidos y configurar la privacidad de las redes son medidas simples pero efectivas. También se recomienda usar controles parentales y fijar tiempos de conexión saludables.
El grooming no distingue edades, clases sociales ni lugares: puede ocurrir en cualquier hogar, y por eso la prevención es tarea de todos.
Cada 13 de noviembre nos recuerda que la confianza, la educación y el acompañamiento son las barreras más fuertes contra el abuso digital.
