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domingo, diciembre 7, 2025
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    La solidaridad vecinal y política se movilizó en ayudar a una persona adulta mayor

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    UNA «CADENA DE FAVORES» EN ESCOBAR
    Quiero compartir mi profundo agradecimiento y testimonio ante una difícil situación que estoy atravesando. La salud de mi madre, de 89 años, ha generado una serie de desafíos familiares y logísticos, pero también me ha permitido ver la mejor cara de la solidaridad en nuestra comunidad.

    Tras una caída y la pérdida de fuerza en sus piernas, mi madre fue trasladada a la UDP «Dr. Carlos Guevara» de Belén, donde fue atendida como una reina. Tras una breve internación para su observación, los estudios arrojaron diagnósticos complejos: un aneurisma aórtico abdominal, distrofia muscular que reduce su movilidad y una pérdida de visión importante producto de un glaucoma que no fue tratado a tiempo.

    Mi madre, que hoy se encuentra casi sin poder caminar y requiere pañales, atraviesa momentos de profunda tristeza, con comentarios que me «encogen terriblemente el corazón», preguntándose por qué «Dios no se la quiere llevar».

    Con el diagnóstico en mano, la necesidad más apremiante era la movilidad para trasladarla a sus múltiples turnos y derivaciones de PAMI. Mi primera gestión fue ante la oficina local de PAMI para solicitar una silla de ruedas, indispensable incluso para tramos cortos. Si bien el personal fue amable, la realidad fue chocante: «no poseen sillas de ruedas disponibles».

    Ante el abatimiento, decidí recurrir a la política local. Me comuniqué con el diputado provincial Leonardo «Leo» Moreno para buscar una alternativa.

    Fue allí donde se activó una maravillosa «cadena de favores»: Leonardo Moreno gestionó la necesidad ante su equipo. La concejal electa y directora de Entidades, Laura Cejas, se puso en contacto conmigo. Ella, a su vez, me conectó con Claudia Rognone, a quien califico como «una luz en el camino» en medio de mi desesperación.

    Gracias a la asociación que lidera Claudia Rognone, me aseguraron que tendrían una silla de ruedas para facilitarme. Para mi enorme sorpresa, a los pocos días, la silla estaba en mi domicilio.

    Tras realizarle pequeños arreglos y ajustes, pude por fin sacar a mi vieja a tomar sol en el patio. Un gesto tan simple como ese hoy representa una mejora invaluable en su calidad de vida y un respiro emocional para ambas.

    Agradezco profundamente a todos quienes intervinieron en esta pequeña «cadena de favores»: «Leo» Moreno, Laura Cejas y Claudia Rognone, por su compromiso y el inmenso don de buena gente demostrado.

    La experiencia me ha enseñado que con la ayuda, cuando se articula con rapidez y voluntad, «todo resulta más fácil».

    Espero que este testimonio sirva para inspirar a otros. Que cada uno, desde su lugar, siga encendiendo esta cadena, porque la mejor manera de agradecer el bien que recibimos es haciendo el bien a los demás.

    Patricia Raquel Herrera – DNI 14.235.018

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