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lunes, diciembre 15, 2025
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    La redefinición del comercio y la seguridad: de aranceles a minerales en la nueva era China-EE.UU.

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    TENSIONES – La reciente escalada entre las políticas comerciales de la Estados Unidos y la China no es solo cuestión de tarifas: representa una transformación estructural en la forma en que los estados grandes proyectan poder económico y estratégico. En el acuerdo divulgado a comienzos de noviembre de 2025 se abordaron elementos clave como el control de minerales críticos (como tierras raras, grafito y antimonio), restricciones de exportación, así como mecanismos para limitar suministros de precursores de fentanilo.
    Según el documento de la Casa Blanca, el gobierno estadounidense suspenderá por un año ciertas medidas de represalia y recortará aranceles al mismo tiempo que China se compromete a emitir licencias generales para ciertos minerales, lo que EE.UU. describe como la “remoción de facto” de controles chinos.
    El trasfondo es ambicioso: estos minerales son esenciales para industrias de alta tecnología, defensa y energía limpia, lo que convierte el tema en un eje de seguridad nacional. China controla gran parte de la cadena de valor mundial de estos recursos, y EE.UU. exige acceso, diversificación y garantía de suministro. Por lo tanto, el pacto no solamente busca reactivar exportaciones agrícolas o bajar aranceles, sino reconstruir confianzas estratégicas y asegurar que la competencia global no se torne totalmente desordenada.
    A su vez, el acuerdo pone en evidencia que el modelo neoliberal clásico de “abierto para todos” está cediendo espacio a un modelo más gestionado, en el que los estados negocian concesiones estratégicas y regulan flujos económicos por consideración geopolítica. Como explica un análisis reciente: “la relación mercado-mercado se convierte en relación geoestratégica”.
    Para países como los de América Latina este escenario implica asumir que la exportación de materias primas, la atracción de inversiones y su papel en cadenas globales tendrán que negociarse no solo con criterios económicos sino también políticos. Si antes bastaba competir en precio, ahora influye el alineamiento estratégico, la seguridad de suministro y la diversificación de socios.
    En este sentido, el nuevo diseño de la política internacional combina comercio, tecnologías críticas, recursos naturales y alianzas de seguridad como nunca antes. Cuanto más global sea la interdependencia, más complejo será esquivar las dinámicas de poder que la atraviesan.

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