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viernes, mayo 24, 2024

La monja que murió en el Hospital Austral y podría ser la próxima santa Argentina

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El arzobispo de Santa Fe, Sergio Alfredo Fenoy, firmó el edicto que abre la causa de beatificación y canonización de la religiosa Cecilia María de la Santa Faz, quien falleció en 2016 cuando estaba internada en el Hospital Austral de Pilar, producto de un cáncer de lengua.

Se trata de Cecilia María Sánchez Sorondo, cuya historia conmovió y se hizo conocida debido a que durante el tránsito de la dura enfermedad, e incluso al momento de su muerte, no abandonó la sonrisa en su rostro, siempre con un mensaje de fe y esperanza.

Segunda hija de un total de diez hermanos, Cecilia era hija de un militar que tuvo varios destinos a lo largo de su carrera. Por eso, ella nació en Neuquén pero también vivió en sitios como Azul y Tandil. En 1996 ingresó en el Monasterio de Santa Teresa y San José de la ciudad de Santa Fe. Hizo sus primeros votos en 1997 y su profesión perpetua en 2003. Previamente, antes de decidirse por los votos estudió y se recibió de enfermera.

Sin embargo, a fines de 2015 comenzó a sentir unas molestas llagas en la boca, las que se fueron haciendo cada vez más dolorosas. En diciembre de ese año recibió el duro diagnóstico: tenía un tumor en la base de la lengua y en un ganglio del cuello. Días más tarde su estado se agravó y se descubrió que el tumor era de 10 centímetros, por lo que le aconsejaron instalarse en Buenos Aires para tratarse.

Así fue que se instaló en el Carmelo de Lisieux, en Buenos Aires, y comenzó el tratamiento con quimioterapia y rayos en el Hospital Universitario Austral, donde rápidamente se hizo conocida por todos debido a su entereza y su sonrisa inquebrantable.

Sus viajes entre Pilar y Santa Fe fueron cada vez menos frecuentes ya que el cuadro se agravaba. Por ese entonces, ya había perdido el habla y se comunicaba escribiendo en un cuaderno. En mayo de 2016 le practicaron una biopsia y el resultado fue que el tumor le había tomado toda la lengua. Ese día, antes de entrar al quirófano, un amigo recién llegado desde Roma le regaló un rosario y le hizo escuchar un mensaje del Papa Francisco.

Fue en el Austral que conoció al doctor Matías Najún, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos, quien la acompañó hasta el final. Sobre esto, la Madre María Magdalena de Jesús, Priora del Carmelo San José y Santa Teresa de Santa Fe, escribió para el house organ del Hospital Austral: “En lo que más nos sentimos acompañadas fue en la honda percepción del Dr. Matías Najún que supo captar desde el primer momento que estas decisiones de vida o muerte no eran cuestiones simplemente médicas, sino que en realidad ponían en juego nada más y nada menos que el Evangelio. Su mirada contemplativa hizo que nos sintiéramos totalmente acompañadas, comprendidas“.

Desde que su enfermedad se agravó, Cecilia María supo que el desenlace estaba cerca y escribió en un papel su último deseo: “Estaba pensando cómo quería que fuera mi funeral. Primero un poco de fuerte oración, y después una gran fiesta para todos. ¡No se olviden de rezar, pero tampoco de celebrar!”.

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