POLÍTICA INTERNACIONAL – La ex presidente interina fue liberada luego de que el Tribunal Supremo de Justicia anulara el juicio en su contra por vulnerar garantías constitucionales. Podría enfrentar un nuevo proceso en la instancia que corresponda.
La expresidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, fue puesta en libertad este jueves después de permanecer casi cinco años en prisión.
El Tribunal Supremo de Justicia anuló el proceso en su contra, al determinar que fue juzgada por una instancia que no correspondía y que se vulneraron sus garantías constitucionales.
Áñez había sido condenada a 10 años de cárcel por los delitos de “incumplimiento de deberes” y “resoluciones contrarias a la Constitución”, en relación a su llegada al poder en 2019, tras la renuncia de Evo Morales, forzada por las Fuerzas Armadas en medio de una crisis política y social.
Con esta decisión judicial, la causa queda sin efecto, aunque se abre la posibilidad de que la ex mandataria sea nuevamente investigada en un juicio de responsabilidades, la vía legal que corresponde para los expresidentes y altos funcionarios del Estado boliviano.
Áñez, de 58 años, salió del penal de mujeres de Miraflores, en La Paz, ondeando una bandera de Bolivia y agradeciendo el apoyo recibido.
“Jamás voy a arrepentirme de haber servido a la patria cuando la patria me necesitó”, dijo ante familiares y simpatizantes que la esperaban en la puerta del establecimiento.
Se espera que la ex mandataria asista este sábado a la asunción del presidente electo Rodrigo Paz, y que el domingo viaje a su ciudad natal, Trinidad, donde será recibida por allegados y seguidores.
El caso “golpe de Estado”
La investigación contra Áñez y varios de sus ministros se inició en 2021, cuando el gobierno de Luis Arce –aliado de Evo Morales– los acusó de haber participado en un “golpe de Estado” en 2019.
Para la oposición, en cambio, aquellos hechos fueron el resultado de un levantamiento social ante el presunto fraude electoral con el que Morales buscaba mantenerse en el poder por cuarta vez consecutiva, pese a que la Constitución solo permite dos mandatos seguidos.
Áñez asumió la presidencia interina durante casi un año, hasta la realización de nuevas elecciones. En 2021 fue detenida y luego condenada en un juicio cuestionado por organismos internacionales y sectores políticos opositores.
Con el nuevo fallo del Tribunal Supremo, su libertad representa un giro en uno de los procesos judiciales más controversiales de Bolivia en los últimos años, y reabre el debate sobre la independencia del Poder Judicial y la responsabilidad de los gobiernos en los momentos de crisis institucional.
