RECLAMO AL SECTOR EMPRESARIO – La Cámara de Comercio de EE.UU. (AmCham) planteó un paquete de reformas que considera indispensable para atraer capitales. Su titular, Alejandro Díaz, dijo que el país atraviesa una “etapa de transición” y que la velocidad de las inversiones dependerá de la aprobación de esas leyes.
La mirada de AmCham: entre el optimismo y la cautela
Las principales empresas norteamericanas con operaciones en el país volvieron a marcar la cancha. En una conferencia reciente, el presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham), Alejandro Díaz, detalló cuáles son las reformas que, según el sector privado, el Gobierno de Javier Milei debe impulsar de manera urgente para generar confianza y abrir la puerta a nuevas inversiones.
Díaz enumeró seis leyes que, en su opinión, podrían “destrabar” el ingreso de capitales en los próximos meses: la ley de Presupuesto nacional, la reforma laboral, la reforma tributaria, una modificación del Código Penal, la revisión de la ley de glaciares y la reforma del régimen de inocencia fiscal.
“Estos temas van a ser colocados en el transcurso de las próximas semanas para entrar probablemente en extraordinarias”, adelantó el empresario, que representa a más de 600 firmas estadounidenses radicadas en la Argentina.
Una “transición” hacia un clima de negocios más estable
El titular de AmCham reconoció que existe un nuevo escenario político y económico tras el triunfo de Milei en las legislativas, y consideró que el respaldo obtenido por el oficialismo en la provincia de Buenos Aires —“el 38% del electorado nacional”— refuerza la idea de continuidad del rumbo económico.
Sin embargo, fue prudente al describir la etapa actual como una “gestión de transición”, que aún necesita consolidar un marco normativo previsible para el sector privado.
“El Gobierno está yendo en la dirección correcta, pero todavía falta mucho trabajo para normalizar el clima de negocios en la Argentina”, expresó.
De acuerdo con Díaz, las empresas estadounidenses observan con atención el ritmo de las reformas y el cumplimiento de los compromisos fiscales. “El interés existe, pero las decisiones de inversión dependen de la seguridad jurídica, la estabilidad macroeconómica y la claridad regulatoria”, explicó.
Minería, energía y agro, los sectores con mayor potencial
Durante su exposición, Díaz puso especial foco en tres sectores que, según estudios de la propia Cámara, podrían generar un salto en las exportaciones: minería, energía (Vaca Muerta) y agroindustria.
“El trabajo de la consultora ABECEB que encargamos estima exportaciones por 128 mil millones de dólares hacia 2033, siempre que se concreten las reformas necesarias. En ocho años, el flujo de inversión podría llegar a los 180 mil millones”, detalló.
Sin embargo, advirtió que aún persisten obstáculos regulatorios en minería y servicios. Uno de los principales, dijo, es la ley de glaciares, que limita la exploración en zonas cordilleranas.
“La definición de las áreas preglaciares genera incertidumbre. Algunas empresas ingresaron al régimen de incentivo a las grandes inversiones (RIGI) aun sin esa reforma, pero otras están esperando para hacerlo”, señaló.
Reformas y trabas que frenan el crecimiento
Díaz subrayó que el país necesita remover trabas estructurales si quiere recuperar competitividad. Mencionó la lentitud en las licitaciones de rutas nacionales y la falta de avances en la Hidrovía Paraná-Paraguay, clave para las exportaciones.
“Estados Unidos tiene más de mil empresas dedicadas a servicios mineros; Argentina apenas seis. Esa brecha refleja los desafíos pendientes”, comparó.
También remarcó la baja utilización de la capacidad industrial, que ronda el 56%. “Una empresa que produce poco no va a invertir en nuevas líneas de productos. Primero necesita ver que la demanda interna se reactive”, explicó.
Para el directivo, la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad en materia cambiaria son esenciales para atraer capitales. Aunque destacó que desde enero el flujo de divisas para las empresas se normalizó, sostuvo que el verdadero problema es “el riesgo país y no tanto el acceso al dólar oficial”.
Un horizonte de reformas y expectativas
En su análisis, el CEO de AmCham consideró que la relación bilateral entre la Argentina y Estados Unidos atraviesa un buen momento, con negociaciones comerciales que incluyen la reducción del 10% de aranceles para ciertos productos.
Aun así, advirtió que los próximos dos años serán decisivos:
“Es un proceso de transición. Hay que mantener el rumbo, implementar las transformaciones y generar confianza. Si eso ocurre, las inversiones van a llegar solas”, concluyó Díaz.
Desde la entidad aseguraron que el interés de las empresas norteamericanas sigue firme, pero que el desembarco de capitales dependerá de la velocidad de las reformas y de la capacidad del Gobierno para sostenerlas en el tiempo.
Un contexto político que define el rumbo
El mensaje de AmCham llega en un momento clave: el Gobierno nacional busca consolidar su nueva mayoría legislativa tras los comicios y avanzar con su programa de reformas estructurales.
La Cámara de Comercio estadounidense mantiene un rol activo como interlocutora entre el sector privado y el Estado argentino, y sus planteos suelen tener peso entre las multinacionales que ya operan en el país.
En Escobar y la región norte del Gran Buenos Aires, las inversiones extranjeras en parques industriales y logística también están atentas a estos movimientos. Muchos proyectos dependen del clima general de negocios que se defina en los próximos meses.
En ese sentido, el planteo de Díaz no solo apunta a las grandes compañías, sino que también marca el pulso de las expectativas empresariales en un país que busca reinsertarse en el mapa económico global.
