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jueves, junio 30, 2022

Empezó a minar criptomonedas y compró un terreno

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Un joven saviense contó su historia y demostró que a fuerza de pulmón y mucha voluntad, se pueden obtener grandes resultados. En medio de la pandemia, con una pequeña ayuda y mucho esfuerzo, logró concretar el sueño de muchos de nosotros.

El joven aprendió a minar criptomonedas y con la plata que ganó, pudo comprar materiales para construir su casa. La historia de Sebastián es la de un pibe de 23 años que tiene ganas y que con un empujón aprovechó la oportunidad: aprendió a minar criptomonedas y con eso se construyó su casa de ladrillos.

“Las calles todavía no están en el GPS”, advirtió Sebastián a Telenoche, al pasar su dirección. Viviendo a escasas cuadras del barrio Amancay, más precisamente en el barrio Colman, de Maquinista Savio, lo que más resaltaron en el canal es que en el barrio se encuentran “algunas casas de material, otras casillas de madera, pozos negros como baños y postes de luz recién instalados”.

A la hora de hacer referencia a ello, Sebastián reconoció: “todavía me quedan muchas cosas de la casa por hacer”.

A la hora de hablar sobre su pasado, contó que tuvo que sobreponerse a todas las adversidades imaginables. “Cuando tenía 13 años, mi padre me bajó de la bicicleta y me abandonó ‘porque pesaba mucho’. Me mudé con mi hermana y luego con mi pareja, a la que conocí en el secundario”, “La pasamos feo”, agregó.

A un par de materias de terminar el secundario con el mejor promedio de la clase, encontró trabajo en la fundación ‘Qué Reciclo’.

Según contó, necesitaban un ayudante para el taller de reparaciones. “En un principio me enseñaron a instalar Windows y hacía eso”. Con el tiempo, aprendió a soldar placas y un poco de electrónica y con algunas partes que le dio la fundación, armó su primera computadora.

Con esa primera máquina, empezó a leer foros en inglés, mediante el traductor de Google, y desentrañó cómo tenía que hacer para minar criptomonedas. Aclaración técnica: para que las criptomonedas existan, necesitan de computadoras que realicen operaciones matemáticas complejas. Al estar descentralizadas, uno puede alquilarle el servicio y contribuir a la red y así “minar”. Este servicio es retribuido también en criptomonedas.

Mientras aprendía cómo minar más y mejor, seguía con su trabajo en la fundación en la cual se encargan de restaurar equipos electrónicos que tienen alguna falla y luego los venden. “Iba todo bien hasta que llegó la pandemia. Tuve que vender parte de los equipos que usaba para el minado, pero ya había hecho lo suficiente como para comprarme un terreno y una casilla”, detalló.

Luego de adquirir el lugar, limpió el terreno, colocó su casilla y comenzó a buscar una alternativa. “Llovía adentro, se inundaba, y el frío entraba por todos lados. Trabajé el doble y con una ayuda de la fundación pude comprarme materiales para hacerse yo mismo la casa. Además, ya no estaba solo, recién había nacido mi hija”, contó al canal televisivo.

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