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jueves, octubre 6, 2022

El regreso de los ancestros se profundiza con la mayor restitución del país

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PUNTA QUERANDÍ – El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) aprobó este lunes la restitución de los cuerpos de 42 ancestras y ancestros a la Comunidad Indígena Punta Querandí, del partido de Tigre, lo que se convertirá en la más grande que se concrete en el país. Los restos humanos deberán reenterrarse donde se localizaba el sitio arqueológico “Arroyo Sarandí”, destruido por Nordelta a fines de los ’90.

Se multiplica el proceso de reentierros de los Pueblos Originarios en el distrito de Tigre, considerada una parte necesaria de la reparación histórica. Luego de devolver a sus sitios sagrados los restos humanos de 8 antepasados durante el 2021, ya se inició la segunda etapa con 42 cuerpos que fueron excavados un siglo atrás por un arqueólogo estadounidense.
Reinaldo Roa del Consejo de Ancianos de la Comunidad Indígena Punta Querandí, señaló: “Los gobiernos tienen que respetar los enterratorios de nuestros antepasados. Recuperar sus cuerpos fortalece nuestra espiritualidad y eso va a hacer que más personas se reencuentren con sus raíces”.
«Gracias al Gran Espíritu por oír nuestros pedidos y poder así reivindicar el respeto que se les debe a nuestros pueblos desde hace mucho tiempo», declaró Santiago Chara del Consejo de Ancianos de Punta Querandí y autoridad de la Comunidad Qom Cacique Ramón Chara, quien agradeció la labor del Área de Identificación y Restitución de Restos Humanos Indígenas y Protección de Sitios Sagrados del INAI.
«Estas tierras recuperan a sus guardianes que vuelven para fortalecernos y recordar a los que quieren negar nuestros derechos invisibilizando la historia ancestral del territorio. Aún hay mucho que reparar y estamos en ese camino”, subrayó Jésica Zalazar del Consejo de Mujeres.
“Es nuestro deber como comunidad», coincidió Afonsina Bissoni también de Punta Querandí: “No podemos echar a las personas que viven en estos barrios privados pero sí podemos recuperar a los ancestros y devolverlos a sus sitios sagrados, recuperar sus cerámicas, reconstruirlas, demostrar que cazaron en estas tierras, pescaron en estos ríos. Acá estuvieron y estamos haciendo memoria histórica para que eso no se olvide nunca”.
El famoso megaemprendimiento inmobiliario Nordelta y otros complejos similares como Villa Nueva arrasaron a fines de los ’90 miles de hectáreas de humedales continentales y enterratorios indígenas en una zona ancestralmente habitada por querandíes, chanás y guaraníes, entre otros pueblos.
A partir de ese contexto, se constituyó la Comunidad Indígena Punta Querandí y después de más de una década de lucha, logró dos importantes triunfos: el reconocimiento de la propiedad comunitaria de su territorio ubicado en el Paraje Punta Canal y la recuperación de los cuerpos de los ancestros. También, en conjunto con sectores vecinales, ambientales y políticos, se ganó una nueva normativa de protección de los humedales continentales.
Fernando Miguel Pepe, coordinador del Área de Identificación y Restitución de Restos Humanos Indígenas y protección de Sitios Sagrados del INAI, expresó a Télam: «Es un pedido de restitución que cumplió una década. En marzo del 2021 entregamos 8 ancestras y ancestros que ya están enterrados 7 de ellos en sus sitios sagrados, y el octavo en territorio comunitario. Ahora vamos a cerrar el ciclo terminando con esta segunda etapa para dar fin a estos reclamos de años».
Estos casos, los primeros en el área metropolitana de Buenos Aires, fueron fruto de la articulación entre el INAI, el Consejo Provincial de Asuntos Indígenas (CPAI), el Instituto Nacional de Antropología (INAPL) y el Municipio de Tigre. También hubo declaraciones de interés legislativo en el Concejo Deliberante y la Cámara de Diputados Bonaerense y un cambio de mirada en las nuevas autoridades de la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural, que antes desoían los reclamos. La Defensoría del Pueblo de la Nación fue otro actor importante en los últimos años.
«Cada restitución es un acto de justicia para las comunidades y un granito de maíz en la larga lucha de los pueblos», destacó Pepe, quien brindó algunos datos muy particulares sobre Samuel Lothrop, el arqueólogo responsable de excavar los restos humanos de los ancestros en 1925. «Lothrop trabajó intensamente para el servicio de espionaje de los Estados Unidos utilizando su carrera como una fachada para la labor de recolección de información estratégica en los países que recorría», explicó Pepe.
Y agregó que «fue uno de los pocos extranjeros a quienes se les autorizó conducir excavaciones en territorio argentino. Aunque aún no se desclasificaron documentos que lo involucren con su trabajo en la CIA en Argentina, sí salieron a la luz su labor durante décadas para esa agencia y otras, en otros países que visitaba como arqueólogo».
Con el retorno de los 50 antepasados a sus lugares ancestrales en Punta Querandí, La Bellaca y Arroyo Sarandí, el territorio tigrense se fortalece como espacio de memoria y reafirmación de la preexistencia y la resistencia indígena en Buenos Aires.

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