TENSIÓN – El Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió una seria advertencia sobre el impacto que la nueva ola de medidas proteccionistas podría tener en la economía mundial. Según el organismo, el aumento de aranceles entre Estados Unidos, China y la Unión Europea amenaza con reducir el crecimiento global en casi un punto porcentual durante 2026, afectando especialmente a los países en desarrollo. El informe surge tras la decisión de Washington de elevar los impuestos a las importaciones tecnológicas y automotrices chinas, a lo que Pekín respondió con sanciones similares, reavivando una guerra comercial que parecía controlada.
El Wall Street Journal y The Guardian coincidieron en que se trata del conflicto comercial más grande en décadas, comparable solo al de la era Trump. Los analistas advierten que esta escalada podría golpear las cadenas de suministro globales y disparar los precios, justo cuando la inflación comenzaba a moderarse. El FMI, por su parte, llamó a los países a evitar “respuestas impulsivas” y a reforzar el comercio multilateral a través de la Organización Mundial del Comercio.
Kristalina Georgieva, directora del Fondo, expresó que “el mundo no puede permitirse una fragmentación económica prolongada”. Según datos del organismo, el comercio internacional cayó un 3 % en los últimos seis meses, mientras que las inversiones transfronterizas retrocedieron por primera vez desde 2020. El panorama preocupa no solo por la pérdida de dinamismo económico, sino por las consecuencias políticas que un escenario recesivo puede generar.
Estados Unidos justifica sus medidas como una defensa de su industria y de los empleos locales, pero expertos advierten que las represalias de China podrían afectar a sectores clave como la tecnología, la energía renovable y la automoción eléctrica. En Europa, las tensiones generan divisiones internas: algunos gobiernos apoyan medidas de defensa comercial, mientras otros temen un efecto dominó que dañe la recuperación.
El FMI propone establecer un “marco de estabilidad global” que reduzca barreras y promueva inversiones sostenibles. Sin embargo, el clima político internacional parece poco dispuesto a cooperar. Con elecciones en varios países y una economía mundial debilitada, el riesgo de que esta guerra comercial se intensifique está más presente que nunca.
