ECUADOR – Con más del 80% de participación, la ciudadanía ecuatoriana votó mayoritariamente en contra de las cuatro preguntas propuestas por el presidente Daniel Noboa. El rechazo marca un freno político para el oficialismo y abre un nuevo escenario de tensión institucional.
En Ecuador, el referendo convocado por el presidente Daniel Noboa cerró con un mensaje contundente de las urnas: las cuatro preguntas impulsadas por el Gobierno fueron rechazadas, en una jornada que contó con una participación superior al 80%, una cifra inusualmente alta para los comicios recientes en ese país.
Con poco más del 20% de las mesas escrutadas en los primeros cómputos oficiales, el resultado ya era irreversible: el 61,5% votó “no” a la convocatoria de una Asamblea Constituyente, mientras que el “sí” reunió apenas el 38%. Era la iniciativa más ambiciosa del paquete, ya que buscaba habilitar un proceso para redactar una nueva Constitución, que luego debería ser sometida a un segundo referendo.
Las otras preguntas tampoco lograron el apoyo esperado. En la consulta sobre permitir bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano, el 60,4% también respondió negativamente. El Gobierno argumentaba que esta reforma habilitaría una cooperación más efectiva en materia de seguridad —uno de los ejes críticos de la gestión Noboa ante el crecimiento del crimen organizado—, pero la ciudadanía mantuvo su rechazo histórico a la presencia militar extranjera.
La tercera pregunta, vinculada a eliminar el financiamiento público obligatorio a los partidos, tuvo un rechazo algo menor pero igualmente claro: 57,7% en contra y 42,3% a favor. El oficialismo sostenía que esta modificación descomprimiría el presupuesto estatal, pero la oposición y varias organizaciones civiles advirtieron que abriría la puerta a un sistema político aún más dependiente de financistas privados.
La última consulta proponía reducir el número de asambleístas y reorganizar la representación legislativa. Esta medida, presentada como una estrategia para “modernizar y agilizar” el Congreso, tampoco prosperó: 53,1% de rechazo contra un 46,9% a favor.
En conjunto, el resultado marca un golpe político para Noboa en un momento en el que buscaba fortalecer su posición institucional y encarar reformas estructurales antes del cierre de su mandato. Si bien su Gobierno mantiene un nivel de apoyo social importante por su discurso de mano dura frente a la crisis de seguridad, el rechazo simultáneo a todas las preguntas refleja la desconfianza ciudadana hacia reformas apresuradas o cambios con impacto sensible en la estructura constitucional del país.
Analistas ecuatorianos señalaron que este referendo funcionó, en los hechos, como un plebiscito anticipado sobre el rumbo del Gobierno. Y aunque el presidente no puso en juego su continuidad, la consulta sí expuso límites en su capacidad para construir consensos más amplios. Ahora deberá enfrentar un Congreso fragmentado, un clima social tenso y un proceso político marcado por la incertidumbre.
Mientras tanto, organizaciones sociales celebraron “la defensa del orden constitucional”, en tanto que sectores oficialistas reconocieron la derrota, aunque remarcaron que continuarán promoviendo una agenda de reformas en otras instancias legislativas. La próxima etapa de la crisis política ecuatoriana acaba de comenzar.
