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sábado, abril 13, 2024

Difícil situación por la que están pasando los vecinos isleños

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BAJANTE DEL PARANÁ – Una impresionante e histórica bajante del Río Paraná se está viviendo en Argentina. En nuestra zona de islas los habitantes también sufren las consecuencias de la falta de agua, no solo en la vida diaria sino también en la navegación hacia la costa escobarense.

La emergencia hídrica causa millonarias pérdidas en la economía del litoral argentino y amenaza a la provisión de agua potable en varias provincias.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación brindó precisiones sobre los aspectos ambientales que motivan la bajante histórica del río Paraná. Lo hizo el secretario de Control y Monitoreo Ambiental de la cartera, Sergio Federovisky, quien aclaró que “en este momento específico no está comprometido el suministro de agua”.
“Lo que está pasando es típicamente un problema ambiental”, explicó el funcionario y agregó: “Es un problema multicausal donde intervienen varios elementos que confluyen”. En la misma dirección, advirtió que la intensa sequía del Paraná “es un evento extremo que tiene origen en el cambio climático y es acentuado por la desforestación en la cuenca y la reducción de los humedales”.
Por su parte, Florencia Gómez, secretaria de Política Ambiental en Recursos Naturales, expresó: “Lo que estamos haciendo es seguir muy de cerca la situación. Tengamos en cuenta que se trata de una bajante extraordinaria, porque no hubo otras de esta magnitud desde 1944 y 1971”. También amplió: “En ningún momento se habían producido bajantes de estas características que hubieran durado tanto tiempo. De hecho, llevamos unos 20 meses con esta situación”.
En Escobar, dialogamos con Marcelo, un habitante isleño que durante la semana trabaja de remisero y vuelve los fines de semana a su casa en el delta. La situación es crítica respecto al faltante del vital elemento, casi tanto como para no poder llevar adelante las tareas cotidianas.
“Hoy (por ayer) estoy tratando de ponerme al día con el lavado de ropa porque el fin de semana pasado el río estuvo ‘seco, seco, seco’. Apenas pude sacar agua para bañarme y lavar los platos”, dijo Marcelo.
“El sábado mi hija tenía una reunión importante y la llevé en la piragua hasta la playa en el otro lado del Río Luján y ahí la tuve que cargar a ‘upa’ con riesgo de pegarnos un palo en el barro. Son como 20 o 30 metros los que tenemos que caminar. Me dijo mi hermana que toda la semana estuvo bajo. Ni agua hay en el río”, concluyó.
Además, explicó que el uso de la piragua en el lugar del bote es porque es tan bajo el nivel del agua que ese medio de transporte queda enterrado en el fango.

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