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domingo, noviembre 28, 2021

Día Internacional de la lucha contra el Cáncer de Mama

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Siempre al servicio de la gente, y con la única intención de informar a los vecinos Grupo El Diario se entrevistó con Antonella Barzola, una paciente oncológica que se encuentra en la lucha contra una enfermedad de la cual se puede salir adelante con voluntad y el apoyo de los seres queridos. A la hora de hablar sobre su patología, Antonella informó que en el historial de su familia, hay parientes con antecedentes. Por esos motivos: “al cumplir los 30 años cada mes me hacía el autoexamen palpando en detalle cada mama y axila. En mayo del 2020 en uno de esos autochequeos descubrí una pelotita muy chiquita. Creí que era un granito o algo referido a la menstruación. En junio ya tenía un tamaño importante y al conocer tanto mi cuerpo me dí cuenta que algo no estaba bien. Llamé a mi tía -quién había tenido cáncer de mama-, y me dijo que me contacte con Carlos Ramos, su oncológo. Me comuniqué con él y a los 3 días estaba en su consultorio. Ya sospechaba el diagnóstico pero él como buen profesional nunca me dijo nada, solo me mandó a hacer lo antes posible todos los chequeos necesarios -tomografía computada, mamografía, ecografía mamaria, resonancia, resonancia magnética una biopsia, análisis de sangre y orina-“, y continuó: “Al ser de urgencia, tuvimos junto a mi marido que pagar todo particular ya que en el hospital tardan mucho en darte un turno. En menos de 10 días, teníamos todo y estábamos nuevamente con el doctor. Si bien yo siempre sospeché de qué trataba porque el bulto crecía muy rápido, no es lo mismo sospechar que escuchar al médico darte el diagnóstico. Es como una trompada. Lloré, lo llamé a mi marido, le dije que era cáncer de mama y me dijo que no me hiciera problema que iba a salir adelante”, especificó.

Cabe mencionar que en muchos casos, las personas suelen cometer un grave error como es leer e informarse a través de internet. “Los pronósticos que dan son muy alejados de la realidad, cada paciente es diferente. Lo mejor es hablar con el médico y consultarlo todo con él”, precisó.

Asimismo, luego de consultar con su especialista de confianza, Antonella destacó la labor del profesional a cargo quien “me indicó páginas adecuadas para saber sobre el tema. Leí, me informé y seguí al pie de la letra cada cosa que el oncológo decía. Por momentos entras en pánico. Pero el diagnóstico no es lo mismo que el pronóstico. Te diagnostican una enfermedad pero el pronóstico que te dan puede variar. No tenía un buen pronóstico al comienzo. Se hablaba de extirparle la mama completa y parte del tórax, no sabían si el tumor iba a seguir encapsulado o generar metástasis. Es duro, una tarde de sol miré y a mí hijo jugar y dije no me voy a morir. Voy a pelear y le voy a ganar. Esa noche le conté lo que pasaba. Escucharlo preguntar si lo iba a esperar en el cielo fue lo más doloroso del mundo. Le prometí no morir, y le aseguré que no iba a hacer falta porque no me iba a dar por vencida. Pero si en caso de irme al cielo sí, lo iba a estar cuidando y esperando”.
Al comentar sobre su proceso de quimioterapia, confesó que empezaron los cambios y “esos cambios no solo me afectaban a mí sino a mis seres queridos. Luego llegó la caída del cabello, la cirugía, el post operatorio, más quimioterapia. Todo es sumamente invasivo para el cuerpo, te pinchan, te cortan, te cosen, te quedas sin pestañas, sin pelo, sin cejas”, se lamentó.
Dadas las complicaciones que llevaba este proceso, alguna vez pensó en dejar de lucharla. Pero como un mensaje celestial, su principal cable a tierra le cambió las perspectivas sobre una mala decisión que había tomado. “Solo una vez me dije: no aguanto más, no quiero hacerme más nada. Ese mismo día me desperté con mi hijo en ni cama y me estaba abrazando. Llegué tan lejos, no podía abandonar, tenía una promesa que cumplir. En febrero creé un emprendimiento de bijouterie, necesitaba poder hacer algo productivo para mantenerme ocupada. Arrancó como un hobbie y hoy es una pasión. En los momentos más duros te das cuenta con quiénes contás y con quienés no. Inclusive descubrís que hay gente dispuesta a ayudar sin esperar nada a cambio. En mi caso, conocí dos ángeles que me ayudaron cuando no tenía medicación. Son dos mujeres de corazón noble que se encargan de ayudar a pacientes oncológicos y a sus familiares. Es para destacar su labor”, sentenció.

“Quiero que las mujeres sepan que se puede”

Hoy en día, Antonella se encuentra con más fuerzas que nunca para enfrentarse a quien se le oponga en el camino de su felicidad, y esta patología no le va a hacer bajar los brazos. A la hora de ser consultada sobre qué consejo le podría dar a las mujeres que podrían estar transitando su situación, destacó: “Puedo decir y recalcar la importancia del autoexamen, hacerse la mamografía anual y llevar una rutina de controles médicos. El cáncer tratado a tiempo tiene cura. En mi caso fue descubierto a tiempo gracias al chequeo. Eso me dio muchas más chances que si lo hubiera dejado avanzar por no hacer controles. Buscar algo productivo fue muy importante. Descubrí que puedo hacer cosas, que tengo cierta creatividad”. Aquellos curiosos que deseen visitar sus trabajos la puedan buscar a través de Instagram como @Antonellademodena.

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