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sábado, abril 20, 2024

Desgarrador: Una jóven contó a través de las redes que fue abusada sexualmente por su tío desde los 12 años

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A los tres días de haber nacido quedó a cargo de sus tíos. Su tío abusó de ella durante varios años. Ayer se realizó una marcha en busca de justicia en la estación de trenes de Belén de Escobar.

En los últimos días Yesica Navarro, una jóven de 19 años, publicó en su perfil de la red social de Facebook un relato en el que, llena de valor, contó que fue abusada por su tío desde los 12 años de edad.

A las pocas horas, la historia se divulgó por las redes y se logró convocar a la comunidad a una marcha en pedido de justicia en la estación de trenes de Belén de Escobar.

En este marco, se logró llevar a cabo la manifestación con carteles que tenían escritos pedidos de justicia y fotografías de las personas acusadas. El Diario de Escobar fue el único medio presente en el lugar.

Según contó Yesica a este medio, a pesar de que los acusados se encontraban en el lugar de la marcha y que estaban rodeados por efectivos de la Policía Federal, nadie fue detenido. Además, comentó que uno de los acusados de violación se había escapado del lugar en la noche del domingo.

“Por el momento no están haciendo prácticamente nada. Están todos súper libres y nosotras escondidas, un asco”, finalizó Yesica refiriéndose a la justicia.

La causa ya está en la Fiscalía

La causa de Yesica quedó radicada en la Fiscalía Departamental N° 4, a cargo del Dr. Christian Fabio, donde se están llevando adelante todas las medidas de prueba tendientes al esclarecimiento de los hechos ocurridos cuando la víctima era menor de edad.
Entre ellas las pericias psicológicas y los análisis de las llamadas telefónicas.

El relato desgarrador

“Hoy me armé de valor para hacer público algo que realmente me cagó la vida y quiero compartirlo con ustedes.

Mi mamá biológica me abandonó después de 3 días de mi nacimiento y me dejó a cargo con su hermana y su cuñado (mi tío y mi tía, a quienes yo les decía ma y pa). Ellos me criaron, por así decirlo; sacando de lado que tuve una pésima infancia y una pésima adolescencia también”.

“Lo mío empezó a partir de los 12 años cuando mi papá (tío), Hugo Víctor Navarro, me dio un aviso de que yo ‘a los 15 años perdía mi virginidad con él’. A partir de esos 12 años empezó mi infierno, empezó a tocarme”.

“Yo tenía 12 años cuando fue la primera vez que me fui de mi casa. Siempre que tenía algún problema mi hermano siempre me ayudó con todo, no hay recuerdo malo que tenga con él, siempre lo vi como un papá. Cada vez que me echaban de mi casa o yo me iba por cuenta propia, él me esperaba con las puertas abiertas. Él tiene 3 hijos hermosos por los cuáles me muero de amor siempre, ellos 4 son lo más lindo que me pasó en la vida. Gracias a ellos 4 siempre pude seguir adelante, se que es una gran dependencia emocional, pero si no fuera por ellos, hoy tampoco la contaba. Siempre tuve ganas de hacerme cosas, ya sea cortarme, ahogarme con almohadas, aguantar el aire, golpearme, ahorcarme y varias cosas más”.

“Antes de cumplir los 15 murió mi abuelo materno, así que Alcira, mi mamá (mi tía), se tuvo que ir a Paraguay al entierro y al rezo de mi abuelo. En ese momento, sufriendo por el duelo de mi abuelo, perdí mi virginidad en el cuarto de mi mamá (mi tía) con mi papá (mi tío); sepan disculpar por no poder dar lujos de detalles”.

“A partir de eso empezaron a ser más frecuentes los manoseos en cualquier parte. Si quería tener algún amigo o quería salir a la calle a hacer algo no podía, porque según mi papá (mi tío) yo era de su propiedad ya que ‘él estaba enamorado de mí’. Si quería hacer algo que hacen los adolescentes de hoy en día, si necesitaba plata o boludeces que necesitan las mujeres, tenía que ir a su trabajo a tener relaciones con él. Hasta por respirar tenía que dejar que me toque y me haga cosas, las violaciones seguían, siempre seguían”.

“En su casa no podía abusar de mí, ya que siempre estaba mi familia. Nosotros en su casa no teníamos agua, ya que nos la habían cortado cuando arreglaron las vías; así que si o si nos teníamos que ir a bañar al trabajo de él. Ahí siempre pasaba algo, y cuando entraba a bañarme empezaba a lavarme todas y cada una de las partes que él me había tocado”.

“(Luego de un nuevo intento de abuso en el que casi fue descubierto por Alcira), empezó a manipularme cada vez que yo no quería hacer algo que él quisiera. Me decía ‘vos sos mía, vos sos el amor de mi vida. Yo te amo mucho, tu mamá me tiene podrido, la quiero dejar a la mierda. Quiero tener un hijo con vos y darle de todo’. Así fue durante casi 4 años”.

“No era fácil decir ‘no quiero, déjame, le voy a decir a fulanito’. Si yo hablaba, me hacían quedar como el orto, tenía que vivir con el simple ‘no me va a creer nadie'”.

“Cuando tenía unos 16-17 años empezó a hacer lo mismo uno de mis hermanos. El hijo favorito de Alcira (mi mamá, mi tía) empezó a tocarme mientras dormía. En ese momento decía ‘primero mi viejo, ahora mi hermano ¿qué mierda tengo que me quieren hacer cosas todo el tiempo?'”.

“Yo le conté a mi papá (mi tío) lo que me hacía y me quería hacer mi hermano, y el me dijo ‘¿por qué no le pegas?’. En ese momento pensé ‘¿justo el que se la pasa violandote te va a ayudar con otro enfermo más?’. Recurrí a mi vieja (mi tía), le conté todo con detalles y me dijo ‘cuando pase eso devuelta, vos vení a dormir conmigo, vos tenes que entender a tu hermano porque se droga mucho y nos desconoce'”.

“‘No tengo suerte con nada’, dije. Me fui de esa casa por 5ta vez y fui a la casa de mi hermano, el que si me quería como una hermana o hija. A todos se les hizo difícil creerme lo del hijo favorito de Alcira, entonces pensé ‘si dije lo de él y no me dieron bola, ¿qué va a pasar el día que yo decida contar todo lo que me hace papi?'”.

“Mi mamá Alcira (mi tía) encontró mensajes en el celular de mi papá mandándome obcenidades como siempre y le dijo a una de mis cuñadas que desconfiaba de mí, que yo tardaba mucho en el trabajo de mi papá. Cuando me enteré de eso me puse re nerviosa, no sabía ni que hacer; me sentía culpable todo el tiempo”.

“(…) Dejé de ir a su trabajo y gracias a Dios no me violó más, pero me tocaba mientras no había nadie en su casa. Me fui de ahí el 5 de diciembre. Fui a la casa de un ex amigo, era el cumpleaños de la hermana, lloré y le conté algunas cosas a la mamá de ese amigo que tenía. Al otro día hablamos poco y nada, fui a la casa de mi hermano a quedarme ahí y en esos cortos días ella habló con una mamá de otros amigos que tenía y le contó un poco mi situación así me podían ayudar”.

“Las dos se pusieron de acuerdo para juntarse conmigo presente. Les conté cosas que me pasaban en casa de mis viejos y no podían creerlo. Lloraba como una desgraciada de tanto dolor que manejaba, ya no daba más, sentía hasta mi cuerpo hecho mierda. Pedí ayuda y me la brindaron, una mamá de mis amigos me abrió la puerta de su casa para que yo esté ahí viviendo con ellos. Esa mamá y mis amigos son mi nueva familia, me ayudan en un montón de cosas”.

“El 31 de enero tuve el cumpleaños de uno de mis hermanos y fui a la casa de mis viejos (mis tíos) a pasar el cumpleaños de él, por suerte no me paso nada. Antes del 4 de febrero, cumpleaños de mi mamá Alcira, fui a la casa de ellos a cuidar a una de mis sobrinas. Ahí estaba Hugo (mi papá, mi tío) y me pidió perdón, me dijo que estaba arrepentido de todo lo que había pasado y que quería volver a ser mi papá, que lo perdone. Me abrazó y yo me fui”.

“El día del cumpleaños de Alcira me senté, me miró las piernas y me dijo ‘seguis teniendo celulitis y pozos’. Le dije ‘¿y a vos que te importa? ¿qué me miras ahí?’. Me dijo que empiece a usar cremas y que me empiece a cuidar; ahí me dí cuenta de que no había cambiado, de que seguía teniendo la misma cara que tenía la primera vez que me dijo que iba a perder mi virginidad con él”.

“El 10 de febrero Alcira (mi tía) publicó un estado diciendo boludeces, la mamá de mis amigos se lo responde y empiezan a discutir, a decirse de todo. Yo me enojé al ver los mensajes de Alcira y le mandé mensajes contándole todo. Lo que me respondió me partió el alma. En ese momento senti que yo siempre estuve muerta, que nunca estuve ahí para ella como una hija”.

“Mi vida siempre fue una mierda, laburo desde que tengo 7 años, me cambiaron de colegio porque ella me quemaba las manos cuando no sabía fritar. Una señorita le hizo una denuncia y me mandaron a niñez, donde tenían que decir todo lo que ella nos decía. Siempre estuve bajo el control de ellos, yo era un robot”.

“Según los ojos de ellos yo soy ‘la rebelde, la oveja negra de la familia, una malagradecida de mierda’, todo por hablar, por levantar mi voz y decir todo lo que pasaba adentro y fuera de esa casa”.

“Le conté a mi hermano y me creyó, no saben la felicidad que tuve en ese momento, me largue a llorar. (Más tarde) exploté y fui a hacer la denuncia, sentí que me saque un peso de encima”.

“Hugo tiene una perimetral por parte mía, no se me puede acercar 300 metros mientras el caso siga en pie. Hasta ahora fui solamente 3 locas veces al psicólogo que me brindaron los de la comisaría”.

Mi caso está en el aire, por ahora no están haciendo nada. Todo depende de mí ahora.

“Me tiemblan las manos, no voy a negar que no tengo miedo porque estoy asustadísima. Los conozco y desgraciadamente sé como son cuando alguien los culpa de algo. Tengo millones de traumas, ya no sé que hacer con ellos”.

“A mis hermanos les quiero decir que, por más que no tengamos la misma relación que antes, no se enojen al ver esto, Siempre hice lo que pude con todos ustedes, dí lo mejor de mí para ustedes. Fui feliz gracias a ustedes y sigo por ustedes. No se enojen, no me echen la culpa, tengan empatía por mí y sientan lo que yo siento. No me dejen de lado, los amo muchísimo. No me prohíban cosas, no dejen de ser mi familia. Ya estuve sola mucho tiempo, dense y denme una oportunidad de estar como estábamos antes y si ustedes no quieren yo los voy a respetar y no me va a quedar otra que tener que alejarme de vuelta”.

“Gracias por leer todo, me ayudan muchísimo, ya puedo hablar. A las chicas que pasan por situaciones similares las re banco, pero dejen de sufrir; ustedes no tienen la culpa de nada, no es su ropa, no es su cuerpo, no son ustedes, son ellos los enfermos. Si no tienen adónde ir pidan ayuda, siempre queda alguien bueno en este mundo a pesar de que la justicia sea una cagada. Ustedes se van a ir de sus infiernos; ayúdense, apóyense y sobre todo CREANLES, no los hagan sentir culpables, no los rechacen”.

“Gracias”.

El relato fue editado para resguardar a Yesica y evitar su exposición. A ella le agradecemos por brindar su confianza en este medio para dar a conocer la historia.

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