FORTÍN MALVINAS – Por VGM Enrique Oscar Aguilar
No teníamos nada para protegernos y me negué a hacerlo. Ahí permanecimos y tiramos mucho armamento al agua de Puerto Argentino.
Luego, parte de mi Regimiento se embarcó al continente y yo me quedé en la isla.
Hasta ese momento, todos estábamos con el armamento y caminábamos por Puerto Argentino, al igual que los ingleses. Pero por una cuestión de caballeros no nos tiramos. Después nos llevaron a unas cámaras abandonadas de un frigorífico como 20 días. los ingleses se portaron dentro de lo que establece la convención y éramos prisioneros de guerra.
Pasamos a un buque en Puerto Argentino, nos trasladaron a Trelew y de allí a Buenos Aires.
Parecía que éramos delincuentes cuando llegamos, estábamos en el proceso de desmalvinización, me prohibieron regresar a la unidad, me dijeron que no era conveniente y nos pidieron que fuéramos a descansar. La verdad es que yo volví mal, mi estado anímico no era el adecuado, me hice atender en Santa Fe, me prohibieron el cigarrillo que es el causante de mi problema actual de salud y acá me enteré de mi relevo.
Sabía que la derrota me iba a costar el relevo. No se valoró el esfuerzo y el sacrificio, que fue más allá del cumplimiento del deber. Hicimos cosas más allá de eso.
Se creyó que podíamos ser una amenaza porque hubo muchos oficiales y suboficiales que volvieron con estados emocionales muy fuertes.
Yo estaba Bien, interiormente muy dolido porque llevé soldados conscriptos, oficiales y suboficiales a Malvinas y no los pude traer a todos de vuelta. Los verdaderos héroes son los que están en el cementerio de Darwin y eso me persigue hasta hoy.
Periodista: ¿Usted volvería a Malvinas?…
– No. Estos viajes son para los soldados, yo no volvería, me daría mucho dolor y lo digo con mucha pena. Volver y ver esos lugares en donde estuve me recordaría muchas cosas, algunas buenas y otras malas.
– A la distancia. ¿Cuál es el sentimiento que tiene respecto de todo aquello?
– Con el diario del lunes es más fácil opinar. El fin es justificable pero la oportunidad no fue la adecuada. La operación Rosario estuvo bien pero no así la escalada que nos llevó a la guerra. Inglaterra hunde el Belgrano y allí cesaron las negociaciones. No podíamos ganar ni empatar, luchábamos contra Estados Unidos y contra la traición de los chilenos que informaban de los movimientos de nuestros aviones. Era descabellado.
Como conclusión
– Es un orgullo y un honor haber sido el jefe del Regimiento de Infantería Mecanizado 7 en los combates por la recuperación. Por eso expreso mi reconocimiento permanente para el personal que lo integró, para los heridos y -muy especialmente- para nuestros muertos, héroes que yacen en el cementerio de Darwin.
𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗝𝗘𝗙𝗘 𝗗𝗘𝗟 𝗥𝗘𝗚𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝟳
𝘕𝘰𝘵𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦: 𝘌𝘭 𝘓𝘪𝘵𝘰𝘳𝘢𝘭 (𝘸𝘸𝘸. 𝘦𝘭𝘭𝘪𝘵𝘰𝘳𝘢𝘭.𝘤𝘰𝘮)
