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lunes, junio 24, 2024
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    Ayer se realizó un homenaje a los 25 bomberos que perdieron su vida en Puerto Madryn

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    LA TRAGEDIA DE LOS BOMBERITOS – Ayer se cumplieron 30 años del trágico incendio en la ciudad de Puerto Madryn por el cual se conmemora el Día del Mártir Bombero Voluntario, en homenaje a los 25 bomberos de entre 11 y 23 años que allí perdieron la vida. En ese entonces, desde este distrito partió una comisión de Bomberos Voluntarios de Escobar compuesta por Daniel González, Juan Carlos «Chicharra» Toledo, Marcelo Schneider y Juan Brusa, quienes pasaron por Mercedes a buscar al jefe de ese cuartel y al 2do jefe de Puerto Madryn.

    La denominada «tragedia de los bomberitos» en la que 11 adolescentes y 14 adultos murieron hace 29 años mientras combatían un incendio de pastizales en Puerto Madryn, la más vasta en la historia de los bomberos voluntarios en el país, es identificada como la que marcó «un antes y un después» hacia la profesionalización de la actividad y la adopción de un nuevo paradigma en el manejo del fuego.

    La más joven de las víctimas, Marcelo Miranda, tenía solo 11 años y los más grandes no superaban los 23. Entre los fallecidos había una pareja que iba a casarse el mes siguiente y dos hermanos de 14 y 22 años, el mayor de los cuales iba a ser padre por primera vez.

    Todos habían llegado al siniestro vistiendo mamelucos de tela, cascos de fibra de vidrio y botas de goma, portando sólo palas para «sofocar» el fuego arrojándole tierra.

    «A las 2 de la tarde comenzó a sonar la sirena grande del destacamento de bomberos, mi hijo se fue corriendo al cuartel pero nunca pensé que lo iban a llevar al incendio», dijo a Télam Ofelia «Quita» Salinas, madre de Juan Enrique Moccio fallecido a sus 15 años.

    La preocupación fue en aumento ese 21 de enero de 1994 conforme el incendio se prolongaba, el humo oscurecía completamente el cielo de la ciudad cuando todavía restaban horas de luz y los chicos no volvían.

    «Por la noche, en el cuartel nos dijeron que nuestros hijos estaban todos a salvo en un puesto, pero eran todas mentiras. Ellos murieron pasadas las 6 de la tarde de ese mismo día y nosotros nos enteramos recién a las 9 de la mañana», contó Salinas.

    «Nos mintieron porque si nos decían la verdad, nos íbamos a morir todos buscándolos. Nos avisaron cuando estuvo controlado el fuego y pudieron ver los cuerpos desde el aire», agregó.

    Ese 21 de enero hacía mucho calor en Madryn y el viento, traicionero, repentinamente aumentaba su velocidad o cambiaba de dirección, o ambas cosas.

    Así ocurrió varias veces afectando la extensión y virulencia del frente de incendio que se desarrollaba en un campo ubicado 12 kilómetros al oeste de Madryn, en las proximidades de la ruta nacional 3.

    El fotógrafo José Luis Lazarte, autor de las fotos para el diario Jornada de Trelew que darían la vuelta al mundo, dijo que cuando salió a la ruta para cubrir el incendio «traspasé al segundo camión de bomberos» que llegó a asistir y «entramos prácticamente juntos» con parte de los bomberos que darían la vida en el intento por apagarlo.

    El reportero gráfico hizo algunas tomas y se volvió a la ciudad a tiempo para entregar el sobre con las imágenes ya copiadas en la terminal para que las llevara a Trelew el próximo micro.

    «En esa época sonaba la sirena un montón de veces al día por los incendios de campos y para mí hasta ese momento era un incendio más», recordó. Pero cuando volvió a las 18 «era otra historia».

    «El frente era ya de muchos kilómetros, estaba la ruta cortada y nos sacaron porque como cambiaba el viento, era peligroso y no se venía absolutamente nada», señaló.

    Esa noche nadie durmió en Madryn y al día siguiente, desde temprano comenzó a ganar cuerpo el rumor de que los chicos seguían perdidos. No había nada oficial pero se hablaba de más víctimas y los 9 se fueron transformando luego en 12, en 15, hasta que finalmente se confirmó que fueron 25.

    A Lazarte le fue encargado entonces seguir documentando la tragedia: el retiro de los cuerpos, el improvisado camión funerario que en su chasis llevó 20 de los féretros al velatorio en el gimnasio municipal, el cortejo al cementerio y el sepelio.

    «Creo que nunca más veré algo similar al velatorio de los 23 chicos en el gimnasio municipal. Yo estaba acostumbrado a hacer ahí fotos de básquet, de gimnasia artística y de golpe ver todos esos ataúdes con todo Madryn rodeándolos y sumido en llanto, es una imagen que no me puedo borrar», contó.

    «No podíamos creer lo que había pasado, fue sin duda el día más triste de la ciudad», agregó.

    Los «bomberitos» se llamaban Daniel Araya (21), Mauricio Arcajo (12), Andrea Borredá (18), Ramiro Cabrera (16), Marcelo Cuello (23), Néstor Dancor (15), Alicia Giudice (22), Raúl Godoy (23), Alexis González (22), Carlos Hegui (12), Lorena Jones (15), Alejandra López (15), Gabriel Luna (21), José Luis Manchula (23), Leandro Mangini (18), Cristian Meriño (21), Marcelo Miranda (11), Juan Moccio (15), Jesús Moya (20), Juan Manuel Passerini (16), Cristian Rochón (19), Paola Romero (17), Cristian Llambrún (21), Cristian Zárate (14) y Juan Carlos Zárate (22).

    «Que sus almas descansen para siempre en paz y brille en ellos la luz que no tiene fin».

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